Desde el punto de vista del liderazgo, Guardiola es una persona comprometida con los valores deportivos y extra deportivos de su club. Ha ejercido de barcelonista desde los 13 años, siendo un niño, hasta convertirse en la referencia de toda una institución. Como jugador, estilo, compromiso, mando, respeto, voluntad, trabajo en equipo. Todo lo que se le puede pedir.
Hace poco leí un resumen de unas jornadas sobre liderazgo organizadas por AEDIPE Cataluña. En ellas Juan Carlos Cubeiro, declarado madridista, y co-autor junto a Leonor Gallardo del libro Liderazgo Guardiola, reflexionan sobre la figura de uno de los profesionales del deporte más admirados y respetados, hasta casi el exceso, de España y cuya personalidad trasciende ya de nuestra fronteras.
Tras su paso por Italia, Qatar y México, periplo que dura cinco años y donde convive con grandes jugadores, otros estilos y otras culturas, vuelve a entrenar a España, al Barcelona B en 2007. Hasta aquí el líder natural, el líder que se desarrolla, se forma, y vuelve allí donde sabe que está su compromiso, su cultura, su pasado, su futuro. Asume con su club los valores, son parte de su ADN, vuelve para desarrollar la misión, y comparte la visión.
A partir de aquí la historia es ya bien conocida, y admirada. A nadie le sorprende que una personalidad como la suya haya encajado en el club, pero no pensemos que la historia del barsa está llena de ilustres catalanes que han triunfado en el banquillo (yo no recuerdo a casi nadie). Supieron confiar en él, y creo que desde ese momento no sólo ha cambiado el club, sino todo un modelo de gestión deportiva. Guardiola ha sabido construir su marca personal.
Guardiola es una persona culta, prudente y dialogante. Pero también sabe sacar el genio y la autoridad que le otorga su bagaje cuando hace falta. Es admirada por sus jugadores y por los rivales, y se ha convertido hasta en un referente del mundo empresarial. ¿Ha ido esto demasiado lejos? Puede que sí. La historia de los deportistas como modelos de referencia está llena de grandes desengaños. ¿Recordamos algunos?
Desde Maradona en el pasado hasta Tiger Woods en el presente, un sinfín de grandes deportistas han sido barridos por el respeto de la historia. Sin embargo, los triunfos en el deporte español, y más concretamente el fútbol de clubs y selecciones de los últimos años han puesto a muchos de nuestros deportistas en la primera línea de la comunicación. Y entre ellos, dos líderes naturales, Xavi y Guardiola. Recuerdo perfectamente a un Guardiola en retirada deportiva cuando una tarde en el Nou Camp fue retirado por un tal Xavi, casi un desconocido que cuajó un excelente partido el poco tiempo que ese día jugó. Año 2001. A un líder sucedía otro, y más allá de las envidias deportivas, ambos supieron formar años después un equipo ganador.
Pura autoconvicción: «El líder soy yo. Si los jugadores me siguen, que lo harán, seguro que lo conseguiremos», apuntaba Guardiola.
Puro análisis: “Guardiola tiene una gran capacidad de aprender, de absorber aquello que le gusta. Esta habilidad para admirar le ha llevado a convertirse en un modelo.”, nos dice Cubeiro.
Pura sinceridad: “Guardiola es simplemente el mejor, un ejemplo para todos, lo ha demostrado como jugador y ahora como técnico, combina el talento, la prudencia, el liderazgo, y gestiona de emociones, es elegante, y por supuesto, culto. Como aficionado del Real Madrid, me hubiese encantado poder tener un Guardiola en la casa blanca, lo miro con mucha envidia sana. Los seguidores de Barsa tienen mucha suerte, de disfrutar con este director de orquesta”. Dice un aficionado.
Todo lo demás lo dice el libro de Cubeiro y Gallardo.
Como vemos, desde diversos puntos de vista, el cuorum es claro. Ya para terminar me gustaría comentar la verdadera motivación que me ha llevado a reflexionar públicamente sobre Guardiola. Es la última campaña que ha realizado para el Banco de Sabadell, donde bajo su foto aparece una frase en la que dice:
“Cada uno tiene que luchar por ser el mejor, pero sin los demás es imposible”, para apuntar la frase del banco
“Absolutamente imposible”.
Y no es tan sólo que el banco se asocie a una marca personal de moda, es mucho más. Guardiola es cliente del banco desde hace muchos años. Eso es autenticidad.
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