El Poder de las Relaciones (1): Relacionarse

Creo que todos somos conscientes del poder que ejerce la comunicación sobre nosotros, sobre las personas de nuestro entorno, y sobre el propio entorno que nos rodea. Pero más allá de la comunicación está la relación. Es un buen comienzo.

Pero ¿Cómo definimos lo que es relacionarse? Podemos hacerlo así: Relacionarse es la aptitud de identificarse y establecer lazos con las personas de un modo tal que aumenta la influencia que se tiene sobre ellas”. Relacionarse es escuchar, observar, aprender, conversar.

Cuando interaccionas y te relacionas con otras personas te sitúas en una dimensión especial, accedes a un lugar reservado para todos pero ocupado por muy pocos que te permite aprovechar al máximo tus aptitudes y talentos, y disfrutar de ello, claro que sí.

Relacionarse es más que comunicar. Comunicar es mucho más que hablar ¿Quién dijo hablar pudiendo practicar el noble acto comunicativo de escuchar? Sí, escuchar, tal vez una de las enormes cualidades de un buen comunicador. Parece un contrasentido ¿verdad? Pues no lo es.

De un excelente comunicador aprendí aquello que tantas veces me gusta repetir: Dios nos creó con dos ojos, dos orejas y una boca ¿Sabéis para qué fue? Para que primero observáramos dos veces, luego escucháramos dos veces más, y después, siempre y sólo después, habláramos una sola vez.

Tras leer el extraordinario libro El poder de las Relaciones, del maestro en liderazgo y comunicación John C. Maxwell muchas cosas he aprendido, casi tantas como párrafos tiene el libro. Sin duda alguna la más importante gira en torno al gran secreto del buen comunicador: convertir la comunicación en relación, a través de la comprensión del valor de las personas que te escuchan. Hablas para ellas, no para ti.

Interesante y sencilla afirmación, a partir de la cual surge una serie de detalles, más bien toda una serie de habilidades que convertirán nuestro mensaje en una acción bidireccional, en una relación.

La búsqueda de intereses comunes con tu interlocutor o tu audiencia

  • La captación de la atención de los demás, a través de aquello que les interesa saber
  • La autenticidad como actitud, inspirar a las personas a partir de uno mismo
  • La simplificación en los argumentos, el arte de la sencillez

Después de muchas oportunidades en los últimos años de practicar la docencia en distintos formatos, en cursos, jornadas de trabajo, talleres y conferencias, este secreto no me había sido revelado, al menos de una manera tan explícita. Así que estoy de enhorabuena, y tremendamente agradecido.

Hablar más de las personas, y menos de ti. En definitiva, no  se trata de uno mismo, se trata de aquellos que te escuchan.

Bla, bla, bla… cuántas veces hemos oído el dicho “cómo te gusta escucharte”. De do do do… de da da da… Is all I want to say to you, De do do do… de da da da…They’re meaningless and all that’s true, cantaba The Police.

En cierto modo hablar y no escuchar es una actitud inmadura, que refleja cierta incapacidad de… ¡relacionarse!. Al fin y al cabo “la madurez es la capacidad de interpretarse por los individuos y obrar en su beneficio”.

Maxwell expone en su libro innumerables citas, a cuál más acertada. Entre ella me gusta la de Nabi Saleh (fundador de los Cafés de Gloria Jean en USA): “No estamos en el negocio del café para servírselo a las personas.  Estamos en el negocio de las personas para servirles café”. Pura relación.

Ya sabemos aquello de los datos interesantes, las cifras, las llamadas de atención, y de su utilización como recurso para llamar la atención de la audiencia, y aunque huelga repetirlo, está bien mencionarlo por su rotundidad: lo que decimos representa el 7%, la forma en que lo decimos el 38%. Y ahí va lo mejor, lo que ven, tu lenguaje no verbal, tu gesto, tu actitud, el 55 %.  ¡sólo el 7% de la importancia y la fiabilidad del mensaje reside en el contenido!

Demoledor, ¿no crees?

12 pensamientos en “El Poder de las Relaciones (1): Relacionarse

  1. Gracias Pablo por tan interesante aportación y recomendación de lectura. Quiero manifestarte que comparto plenamente tu punto de vista, si siempre ha sido importante , creo que ahora se hacen aún mas necesario que nunca como dinamica interpersonal para generar y mantener Confianza.

  2. Ehhorabuena Pablo por tu interesante blog, y especialmente tus últimos articulos. A ver si la próxima vez que nos relacionemos es delante de una cerveza y no de un ordenador. Ánimo con tu blog.

  3. Gracias Pablo por invitarme a leer este articulo, me parece genial. Como Asesor, consultor y Formador, he escuchado mucho y hablado después (actuado). Y es que relacionarse es sobre todo intervenir, accionar, tomar decisiones, sobre uno mismo y sobre los demás.
    No es necesario a veces hablar. Piensa un poco, ¿Cuántos comparten el rellano de su finca, pasan por la misma esquina todos los días, ven y son vistos por la misma gente y no son conscientes de que entre ellos existe una RELACION?. Yo aún hecho de menos a un ciego que se ponía todos los días a la puerta de correos en Javea, Alicante. Nunca hablé con él, pero me fijaba en el, en sus ademanes, en sus ropas, me caía bien. La vecina de mi finca en Valencia, la de arriba, olía a un perfume, que todavía hoy recuerdo, y ese olor me hacia imaginar o ver mil cosas sobre Ella, nunca cruzamos palabra.
    Todavía existe y funciona, en lo que tú llamas influencia, dentro de la definición de relación, el “predicar con el ejemplo”; el mantener conductas incluso para aquellos que no sabes que te miran, ven, siguen.
    Fíjate, como terminas este primer artículo haciendo mención a los inevitables porcentajes de importancia en los que decimos y hacemos. Dándole muchísima a nuestra imagen, forma de movernos, ideas y prácticas.
    Y es que un poder que se encuentra en la relación, es la influencia, pero incluso la que no se consigue conscientemente o con intención de hacerlo. De ahí , lo que para mí , es más importante de la relación, la responsabilidad que conlleva, respecto de quien nos ve, nos oye, nos escucha, nos huele, hable o no con nosotros. Somos el espejo de nuestras relaciones, conocidas o no, conscientes o no. Por ello, yo también aconsejo y animo a cuidar y educar nuestra relación, cuidando y educándonos nosotros mismos, pues nuestra acción y reacción natural, la no preparada para un público, o entrevista, esa….esa también influye.

    • Jessús, gracias a tí por tu excelente aportación, llena de nuevas versiones y escenas que nos amplía el concepto y la idea; influencia y responsabilidad.

      Algo de eso leeremos también en los dos siguientes artículos sobre EL PODER DE LAS RELACIONES.

  4. Pablo,
    ¡Estás haciendo un gran trabajo!. ¡Enhorabuena!
    A ver si buscamos un hueco y nos vemos, desmontando el tópico, y retomamos una ya “veterana amistad”. Y de paso confirmamos el titular de este último artículo tuyo.

    Abrazos,

    Miguel

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