Personajes que dejaron huella II: Elvis Presley

Una marca es para toda la vida sin embargo el bueno de Elvis Presley, sin duda el rey eterno, deja una extraña sensación.

Desde su primera grabación para Sun Records en 1953 Elvis pasa por muchas etapas en su vida, algunas de las cuales no fueron demasiado acertadas para él.

El hombre del tupé y las piernas con movimientos imposibles irrumpió con piel blanca en la música negra, convirtiendo sus canciones en la banda sonora de la rebeldía y la diversión para muchas décadas.

No voy a nombrar aquí sus discos o canciones, porque seguro que todos tenéis suficiente en casa, prefiero navegar entre curiosidades y hechos que de alguna u otra forma marcaron las distinta etapas de su vida.

Me pregunto si a la memoria colectiva ha llegado la persona o la voz. Yo apuesto a lo segundo dado que su aportación más allá de la música es más bien nula, pero como es el Rey no quiero realizar comparaciones con otros artistas.

En sus conciertos de la época temprana, la del joven guapo y rebelde que hacía llorar y desmayarse a las jovencitas (lo entiendo, sinceramente), debía viajar con guardaespaldas a los conciertos de Texas porque en ocasiones le esperaban grupos organizados de celosos para pegarle. Sus novias querían más al Rey que a ellos y alguien tenía que pagar por ello.

Elvis acudió al mítico programa Ed Sullivan Show en 1956 y desde allí puso el país al revés, a pesar de la prohibición de que las cámaras captara el movimiento de sus piernas. Por aquella época el director del FBI Hoover emitió un informe confidencial que decía: ”Presley es definitivamente un peligro para la seguridad de los Estados Unidos. Sus acciones y movimientos buscan avivar las pasiones sexuales de los adolescentes”.

El propio Frank Sinatra, que ocupó el trono que ahora pertenecía a Elvis no tuvo reparos en decir de él: “Brutal, feo, degenerado, lleno de vicios. Aloja casi todas las reacciones negativas y destructivas en los jóvenes. Deploro este afrodisíaco de olor a podrido”. La respuesta del Rey fue simple “Admiro a ese hombre, tiene derecho a decir lo que quiera”, y es que ante todo siempre fue humilde. Incluso cuando una vez le preguntaron por uno de los grandes del rock and roll negro Fats Domino dijo:  “Él es el verdadero Rey”.

En 1958 Elvis se va a la mili. Como sabéis no hay buen americano sin una prueba de fuego. Allí  comenzó su extraña relación con las anfetaminas y quedó prendado de sus efectos. Un año antes había iniciado su carrera como actor en paralelo.

Volvó con muchas fuerzas (las que le dana las anfetaminas) dispuesto a seguir en el trono y empezó su carra cinematográfica. Él insistía en hacer películas dramáticas pero sus dos primeras fueron un fracaso y, como casi siempre tuvo que hacer caso a su mánager el Coronel Tom Parker, el verdadero artífice del negocio Elvis, y se fue a las comedias románticas donde era más fácil mostrar sus virtudes vocales y de belleza.

En los 60 Elvis llegó a actuar y cantar las bandas sonoras de más de 27 películas.

¿Demasiado para un cantante? ¿Podía con ese ritmo mantener una vida coherente? El caso es que esto dañó su prestigio como cantante.

Elvis iba decayendo con el paso de los años. Su mezcla de inocencia y rebeldía había dado paso a un nuevo personaje, enfundado en ostentosos trajes y recluido en Las Vegas, eso sí, sin dejar de producir grandes discos y de dar grandes actuaciones “Al final del espectáculo, cuando extiende su capa de águila estadounidense, con las alas del ave en su espalda totalmente estiradas, adopta una figura divina”.

Elvis odiaba las drogas, y rara vez bebía. A este respecto hay muchas anécdotas, como la famosa visita al presidente Nixon en la Casa Blanca en 1970. En ella le expresó al mandatario su patriotismo y su desprecio hacia la cultura de las drogas y los hippies. Después le pidió una placa de la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas.

También manifestó a Nixon que veía en los Beatles una tendencia “anti-estadounidense” y peligrosa por su abuso de las drogas”.

En 1973 tiene su primer ingreso por exceso de Demerol (la misma sustancia que tomaba Michael Jackson). Elvis nunca se consideró un drogadicto, detestaba el mundo de las drogas y a los drogadictos. Las suyas, al fin y al cabo se las recetaban.

Hay que saber que Elvis no componía sus éxitos, en todo caso arreglaba las letras. Tal vez este aspecto le daba una falta de control sobre lo que cantaba. Todo el encanto personal que tenía, le faltaba sin embargo para gestionarse a sí mismo. Siempre a la sombra de Tom Parker.

En 1973, protagonizó el primer concierto teletransmitido, de ámbito mundial vía satélite, el impresionante Aloha from Hawai, visto por 1.500 millones de personas. Quizás un último coletezo digno y a la altura del Rey.

El periodista Tony Scherman afirmó años más tarde “Elvis Presley se había convertido en una caricatura grotesca de su elegante y enérgica forma de ser”. Demasiado duro pero real.

Unos meses más tarde el consumo excesivo de medicamentos se lo llevó a la eternidad a los 42 años. Hoy su casa Graceland es una de las atracciones más visitadas de los Estados Unidos.

Así fue la vida y muerte de un Rey que lo fue más por su legado musical que por su aportación personal. Yo no se para vosotros, para mí sigue siendo el Rey.

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