Supongo que vivo en otro mundo. (Reflexiones de fin de verano)

Cada vez me doy más cuenta que la sociedad tiene una línea territorial insalvable entre aquéllos que tienen su presente y su futuro resuelto -aunque sea a corto o medio plazo-, y entre aquellos que, cada día que pasa, salen a las calles de cualquier ciudad y se enfrentan a la caza del día: si no cazas no comes. No es que sea una nueva especie, pero es una especie en involución progresiva.

Cada vez hay mas cazadores y menos caza.

Los primeros, con el futuro bajo control, se dividen entre los fijos de expectativas, funcionarios funcionalmente, y los que disponen de cláusula de rescisión. No es que tenga nada contra ellos, quizás los envidio, pero desde luego no se parecen en nada a la segunda línea, la de los pioneros, colonos, hombres libres y sin fronteras.

El primer frente

Los integrantes del primer frente sólo temen quedarse sin empleo, que no es poco. Especulan permanentemente con los últimos recortes, el próximo  ERE, y poner sus barbas a remojar cuando ven cortar las de la acera de enfrente. Toman la calculadora y realizan diferentes combinaciones entre el desempleo y la indemnización. Hasta cuando podré sobrevivir con lo que me toca …

Admiro y reconozco el esfuerzo que han hecho hasta llegar ahí, a esos puestos reservados para opositores (opositan al sistema, nada que ver con los que opositan contra el sistema). Y sobre todo por aquellos cuyas trayectorias se han trazado en competencia con los mejores, que dirigen los destinos de grandes compañías, y de sus miles de empleados; y el progreso, la ciencia y el desarrollo.

Ellos han desarrollado su carrera profesional en vertical, es decir, pensando en participar de determinadas estructuras estables, jerarquizadas y mirando siempre hacia arriba.

Yo nunca quise ser de ellos. Siempre vi la vida como una aventura. Prefería estar sin comer dos días organizando la caza de una buena presa; es cuestión de mentalidad y de forma de ser.

Como diría un antropólogo  alguien tenia que quedarse en la cueva, organizando la tribu y manteniendo vivo el fuego.

El segundo frente

Así que los de mi tribu, el segundo frente en liza, son los cazadores del día a día, la aventureros y emprendedores, los que no tenemos nada si no hacemos nada. Como dice Loquillo, “los que siempre hablamos solos”. Supongo que somos inventores, innovadores y también sufridores.

Era más interesante cuando tu riesgo era ciertamente asumible. No nos iba la vida en ello, pero ahora las cosas han cambiado, maldita sea. La incertidumbre se instala en tu día a tu día, y en tus noches también. Sufres pensando que la caza escasea, y que tu clan depende de ella. Suspiras cuando cubres a unos meses vista, pero el plazo cada vez se acorta más. Es una involución en toda regla.

Y la maldita prima de riesgo, el odioso índice del IBEx, el rescate, el gobierno, los mercados, la oposición y los que hacen de todo esto su peculiar forma de supervivencia te machacan día a día, recordándote que eres víctima de todo aunque no hayas sido responsable de nada.

Y luego viene a decirte que es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, ¿Dónde está el gracioso?

Pero no nos vamos a rendir, somos así. Ni va con nosotros ni podemos permitírnoslo. Nuestro desarrollo profesional ha sido en horizontal, porque hemos sido antes personas que cohetes, porque hemos mirado a nuestro lao antes que al piso de arriba, porque hemos creído antes en la tribu que en los dominantes de la sociedad.

Somos lo que somos por lo que hemos sido y por el futuro en el que creemos. No dependemos de marcas, multinacionales o empresas con las que quizás tengamos poco o nada en común. Somos marcas personales, entidades independientes, únicas e irrepetibles.

Seas del frente que seas, la vida ha cambiado tanto que los principios que nos llevaron a un lado u otro de la línea ya no están vigentes. Cuesta pensar en un futuro diseñado en común o en una estrategia de supervivencia generalizada. A menos yo no creo en ella.

No sé, tal vez sea esto del final del verano que me ha puesto reflexivo. Que nadie me malinterprete, no quiero lados, ni líneas, ni fronteras entre las personas. Al final, al paso que vos estaremos todos en el mismo frente. Y seguro que no será bueno.

Para leer más artículos de la serie

  1. El optimismo no paga la hipoteca (Reflexiones de fin de verano II)
  2. De dónde venimos y a dónde vamos (Reflexiones de fin de verano III)
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16 pensamientos en “Supongo que vivo en otro mundo. (Reflexiones de fin de verano)

  1. Me gusta tu comentario Pablo, yo hace tiempo que lo veo así. Desde la “línea” de los que actualmente seguimos buscando y que tras hiper-formarnos sólo nos ofrecen trabajar de comercial autónomo vendiendo seguros/agua “Sannos” cuando no es alguna entrevista de estafa piramidal… veo esa misma casuística. Uno puede resignarse y aceptar o seguir buscando, yo prefiero seguir buscando.
    Socialmente hay 2 niveles: con empleo funcionarial (o con empleo actual “seguro” pero no infintamente) y con empleo (precario, con alta rotación o “indefinido” de los nuevos). Los desempleados no están aceptados en esta segmentación: son ahora una especie de “parias”, bien porque no encuentran bien porque no saben encontrar, quizás porque fallan en la cultura del esfuerzo o porque no emprenden.
    Sea como sea, lo que es seguro es una visión de cómo la vida gira a 2 velocidades y cómo aunque el tiempo pasa igual para todos, para estos últimos gira de forma más desesperada, más a contra reloj. No es que esta clase social se aisle, sino que en cierta medida sigue un camino “involutivo” y quienes “crecen vertical u horizontalmente” acaban desentendiéndose por falta de opciones qe ofrecerles. ¿Quién pensaría que el factor L sería (desde el 2008) un recurso escaso como demanda y no como oferta?
    Ahora bien, no se pueden ahogar las penas en alcohol, especialmente porque si antes no te llegaba ahora en Septiembre menos. Toca salir, proponerse metas y labrarse un futuro. El presente no existe, solo el futuro inmediato. Somos marcas personales, toca venderse.
    Por cierto, si vuelves a dar curso en el CEV publicalo y me tendrás allí de oyente :D

    • Gracias por tu aportación Fran. La verdad es que el tema da para mucho. En realidad este post no lo quería publicar. Lo escribí en el trayecto de avión de vuelta de Canarias. Fue una rayada que luego, al repasarlo, tomo cuerpo y estructura.

      He recibido muchos comentarios en diversas redes sobre el mismo. La verdad es que sin mentalidad positiva y espíritu emprendedor no se puede hacer nada. Pro no todos son capaces de hacerlo y eso me jose mucho.

      Gracias de nuevo Fran

  2. Hola Pablo,

    Ayer leí tu post, me encantó eso de la caza. Casi todos los días de verano hago unos madrugadores y largos paseos por la orilla de la playa. Los “iaios”, pescadores con rall (rallaors) me saludan y, muchas veces me paro a hablar con ellos.

    Esta mañana iba pensando en lo de la caza, que se está acabando, que algunos disimulan, otros intentan subsistir como sea… Bueno, ya sabes, me has dado tema para cavilar durante mi paseo. Qué te voy a contar, tu has reflexionado mucho más que yo para escribir el post.

    El caso es que a la ida de mi paseo, el rallaor, un “güelo suecano” todavía no había pescado nada, y un colega suyo, “otro iaio sin dientes”, me decía que cuando paso por las mañanas se quedan sin pesca (comentario de abuelos….). Pues a mi vuelta me he encontrado con estas dos piezas. Y he pensado, bueno, si no hay caza, habrá pesca ¿no?. Tampoco será necesario buscar métodos rebuscados, estos hombres con su rall (red), desde la orilla de la playa son capaces de “cazar” peces. Solo necesitan la red, constancia, experiencia y MUCHA PACIENCIA.

    Me gustaría compartir esta reflexión con la foto en tu artículo, pero no me ha dado opción.

    Felicidades por tus artículos.

    Un abrazo, Rosa montesa

  3. Pingback: El optimismo no paga la hipoteca (Reflexiones de fin de verano II) | Liderazgo, Marca Personal y Comunicación

  4. Hola Pablo, yo estoy más identificado con tus reflexiones finales. Si tuviera que trazar una linea no sabría donde ponerla. He conocido a funcionarios y laborales de la administración, en diferentes niveles y áreas (educación,administración, servicios generales, etc.) que comprometidos con la mejora de sus servicios y el desarrollo de sus carreras se han dejado la piel, con ilusión y ganas. Han crecido profesionalmente de manera vertical, horizontal,o de manera transversal en sus organizaciones ( algunos mileuristas) y, ahora se ven con sus salarios disminuidos y con amenazas de perder el empleo. Tambien he conocido a cazadores que salían con la caza previamente asegurada, que por no practicar en verdadera situación de competencia, ahora ven que han perdido conpetencias y que en la práctica no tienen oficio. Casos conozco de todos los tipos, por lo que no tendría claridad suficiente para diferenciar.

    También es cierto, que en momentos de crisis económica, social o familiar, lo más fácil es excluir (yo, los míos, los que se me parecen, de los otros, los diferentes, los peores, los malos). Esta práctica de distinción y exclusión llevada al extremo nos deja fácilmente solos en el mundo y sin posibilidad de que nadie nos aguante. La muerte nos iguala a todos de forma irremediable.

    Aunque sólo sea por supervivencia, lo más práctico es esforzarse en la inclusión, buscar lo que nos une, generar espacios comunes y ampliar nuestros círculos de interacción.

    Un abrazo

  5. Yo pienso irme a vivir a Australia. Allí todavía las cosas adquieren su proporción natural, sin tantas odiseas a las que tendemos para entender el sentido de todo por culpa de la crisis. Suerte de corazón de todas formas a los que seguiréis luchando por vuestra vida en esta tierra. Un saludo.

  6. Me parezca magnifica tu reflexion Pablo,los despidos masivos en la administración nos pueden llevar a que haya mas consultores que potenciales clientes,pero pienso que a los que llevamos un año en la brecha y lo sabemos nos debe hacer mas fuertes,como?Buscando ventajas competitivas como la internacionalizacion y sobre todo el intercambio de conocimiento rentable ,por que no conseguir formacion de calidad a cambio de contenido por ejemplo? Ya se que eso no paga la hipoteca ,pero para diferenciarnos hay que ir un pasito por delante como dice Megias.Un abrazo y me encantan tus articulos.Enhorabuena

    • Gracias Jose, desde luego sin una estrategia perosnal basada en la diferencia y valores, no hay mucho que hacer. Desde luego los que ya estamos llevamos ventaja; hemos a prendido a vivir de la caza. Un abrazo

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